Finalmente has llegado a ese punto de tu vida. Mudarte a tu primer hogar rito de paso liberador al que todos aspiramos después de vivir por muchos años en la casa de nuestros padres o en un diminuto y simplón cuarto de universidad. Y tan emocionante como la primera vez es cuando compras una nueva casa, o mudas a un nuevo lugar después de que tus hijos han crecido y se han ido.

Después de la extenuante tarea de ahorrar y buscar, una de las cosas más intimidantes y a la vez divertidas del proceso es la decoración de ese nuevo espacio propio. Con tantas decisiones que tomar y tantas opciones de donde elegir, es difícil no sentirse abrumado. Muchos de nosotros nos limitamos a lo familiar y predecible, lo que muchas veces nos deja insatisfechos y decepcionados de nuestras decisiones de interiorismo.

Ya sea que apenas comiences o estés empezando de nuevo, estos pasos pueden ayudarte a navegar fácilmente por el laborioso proceso de decorar una casa por primera vez.

Decide lo que te gusta

Primero lo primero, averigua qué es lo que te gusta. Ya sea que vivieras en la casa de tus padres, rentaras un espacio ya amueblado, o tus traviesos hijos dictaran el diseño de tu hogar, muchas veces nos vemos atrapados en lugares donde otros han tomado todas las decisiones de estilo. Este es tu momento de brillar. Averigua qué es lo que te agrada a ti. La forma más fácil de hacerlo es buscar inspiración en la decoración de otros hogares. Revisa sitios como Pinterest o, corriendo el riesgo de sonar presumidos, Casa Muebles—😉— para estudiar las fotos que te atraigan. También revisa libros de decoración y recorta imágenes de revistas de diseño. Guarda todas las imágenes que encuentres y te gusten. Después de haber recolectado al menos una docena de imágenes, tómate el tiempo para estudiarlas y compararlas. ¿Cuáles son los comunes denominadores en las fotografías que llamaron tu atención? Estúdialo todo: muebles, patrones, color, distribución. Puede que este proceso te tome más tiempo del esperado, pero si no tienes claro qué es lo que te gusta, será muy difícil diseñar un esquema decorativo con el que te sientas completamente complacido.

Establece un presupuesto

Después de comprar una casa, seguramente quieras moderarte en los gastos de los muebles y el resto de los elementos decorativos de tu nuevo hogar. Crea un presupuesto con antelación y asegúrate de apegarte a él; así evitaras gastos excesivos. Si no puedes darte el lujo de decorar toda tu casa de una sola vez, elije la habitación donde pases más tiempo y hazla tu prioridad. De esta manera tendrás al menos un área decorada en la que te sientas seguro de invitar a tu familia y amigos a pasar tiempo contigo. Ya que tengas tu presupuesto y hayas decido por cuál habitación comenzar, piensa en maneras de ahorrar dinero. Por ejemplo, puedes mezclar nuevos elementos con decoraciones de tu casa anterior. También puedes buscar accesorios de bajo costo en tiendas de antigüedades, mercados de pulgas, y subastas. En estos lugares encontraras tesoros ocultos que pueden dar a tu espacio el estilo que buscas a un precio accesible. Incorporando piezas antiguas o baratas, puedes crear esquemas decorativos por la mitad del precio.

Piensa en la distribución del espacio

Ahora que tú eres quien toma las decisiones, puedes organizar tu hogar tal y como tú quieras. Tómate el tiempo para plasmar en papel tus ideas de colocación para tu habitación. Si eres de los que necesitan ver físicamente cómo estará distribuido tu espacio, dale buen uso a las cajas de tu mudanza y colócalas alrededor de la habitación como si fueran tus muebles. Y si mover las cajas suena como demasiado trabajo, y tus habilidades de dibujo no son necesariamente las mejores, internet puede ayudarte. Hay muchos programas gratuitos para ilustrar la distribución de tu espacio en línea. Uno de nuestros favoritos es el planificador de habitaciones de Jordan’s Furniture en Boston. En general es bastante flexible y fácil de usar. Tener claro cuál será la distribución de los muebles en tu espacio hará mucho más fácil el proceso de compra—sin mencionar que podría ahorrarte el riesgo de numerosas decisiones equivocadas.

Elije una paleta de colores

Algunas personas deciden que la paleta de colores debe inspirarse en los pisos de la habitación. Otros recomiendan empezar con una obra de arte. En nuestra opinión, lo mejor es empezar la pieza que más te guste. Si esa pieza es una alfombra, elige tu paleta de colores en base a ella. Si se trata de una obra de arte o de tu outfit favorito, busca en ellos la inspiración de color para tu esquema decorativo. Una vez que hayas establecido tu paleta de colores, deja que el resto de la decoración siga esa línea. Agrega colores neutrales en piezas como el sofá y la mesa de comedor para suavizar los colores más audaces, y guarda los colores brillantes para elementos de acento como las paredes, almohadas, lámparas y obras de arte. De esta manera, si un día llegas a sentir que quieres algo diferentes para tu habitación, fácilmente puedes cambiar la paleta de colores sin tener que gastar mucho dinero.

Pinta

Por favor, pinta. Es la manera más sencilla de personalizar una habitación y de darle una explosión de estilo gastando solo un poco de dinero. Aún si prefieres el color blanco, puedes encontrar un tono maravilloso—como el crema o el ivory—que inyecte de energía y haga vibrar la atmósfera de tu espacio. Si no te encanta la idea de pintar todo el lugar, concéntrate en una sola pared y conviértela en el foco de tu habitación pintándola con un color intenso, como un azul marino, un vino, o incluso el negro. Y si tienes miedo a comprometerte con un tono audaz, pero la idea de agregar una pared de acento aún te parece atractiva, elije un color divertido pero intermedio, como un lavanda, un verde claro, o un celeste grisáceo. Pintar las paredes de tu habitación puede darle carácter a tu espacio sin que tengas que invertir mucho dinero, tiempo o esfuerzo.

Invierte en los muebles adecuados

Un sofá es una de esas piezas que seguramente va a acompañarte por mucho tiempo, así que tienes que asegurarte de tomar la decisión correcta. Y aún si planeas tenerlo solo temporalmente, el sofá es la pieza principal que estará en tu sala de estar, donde seguramente tu familia, tus amigos y tú pasarán muchas horas platicando, riendo y disfrutando de la compañía de unos y otros. Así que no escatimes en gastos. Lo mismo con tu mesa de comedor, e incluso tu cama—específicamente el colchón. Elije colores neutrales, como el blanco, el gris claro, y suaves tonos tierra. No querrás descubrir que después de tan sólo un mes ya estás cansado del brillante color amarillo. Todas estas piezas son elementos importantes en las respectivas habitaciones en las que corresponde, por lo que vales la pena elegir pensando no tanto en el estilo, sino en la calidad, aún y cuando eso signifique que estas piezas absorban una gran parte de tu presupuesto.

Dónde ahorrar

Como ya dijimos, para mantenerte dentro de los límites de cualquier presupuesto, debes encontrar maneras de reducir costos. La mejor manera de hacerlo es buscando accesorios a precios accesibles. Los espejos, almohadas, toallas y lámparas son piezas en las que no necesitas gastar grandes cantidades de dinero para conseguir buenos resultados. El secreto más antiguo en el mundo de la decoración de interiores es mezclar algunos elementos económicos con artículo más costosos. Es la fórmula perfecta para balancear tus gastos y apegarte a tu presupuesto, y, te lo aseguramos, ¡nadie lo notará!

Considera los muebles temporales

Muchos expertos de diseño aconsejan no comprar muebles temporales. Bueno, nosotros te decimos que no necesariamente coincidimos con esa idea. Encontrar las piezas adecuadas para toda una casa puede tomar mucho tiempo—más del que tal vez pudieras imaginar. Y a nadie le gusta vivir “acampando” durante seis o incluso doce meses, esperando que aparezca el objeto perfecto. Si no tienes amigos o familiares a los que puedas pedirles prestados en sofá, la silla, o la mesa que no has encontrado, y si la necesidad—y la satisfacción— de llenar ese espacio vacío es más grande que tu paciencia, ve a la tienda y cómprala la pieza de relleno de una buena vez, aún y cuando vayas a cambiarla por algo de mejor calidad a mediano plazo. ¿Es lo mejor que podrías conseguir por lo que estás pagando? ¿Durará para siempre? No y no. Pero una pieza de relleno te da un lugar para sentarte y cenar hasta que encuentres la pieza que realmente quieras. Una vez que compres el mueble de tus sueños, puedes donar las piezas de relleno a la caridad y así sentirás que tu gasto no fue totalmente en vano.

Contrata a un profesional

Si aún después de leer todo esto sigues sin estar muy seguro de tus capacidades de decoración, siempre puedes contratar los servicios de un decorador profesional o de un diseñador de interiores, si es que puedes costearlo. Y si ese lujo está definitivamente fuera de tus posibilidades económicas, tal vez la mejor opción para ti sea una consulta por hora. El decorador o diseñador te ayudará a definir tus gustos y estilo, a encontrar los muebles adecuados para cada habitación, y a desarrollar un plan de diseño a largo plazo. En resumen, contratar los servicios de un profesional en interiorismo te ayudará a cumplir repasar y cumplir todas las recomendaciones de esta guía sin que tengas que mover un solo dedo.

Relájate

Tu primer hogar no será tu última casa. Así que no creas que estás condenado a vivir con cada una de las decisiones de diseño que hagas el día de hoy por el resto de tu vida. Claro, tiene sentido tanto en el aspecto financiero como incluso en el ambiental adquirir piezas clave que vayan contigo de tu primera, a tu segunda, a tu tercera, y aún a tu cuarta casa. Pero esa almohada decorativa en tu sofá seguramente solo estará ahí por un par de años. Lo mismo será con las sábanas, las toallas, y la lámpara en tu mesa de noche. Por lo tanto, no pierdas la cabeza tratando de dar en el blanco al elegir el sillón, la mesa, o la alfombra de tu habitación. Al contrario, relájate y disfruta del proceso. La experiencia de decorar tu primer hogar tiene que ser tan desafiante como emocionante y divertida.

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