Blanco sobre blanco, blanco mezclado con gris, y… hmmm, ¿tal vez un poco más de blanco? Probablemente este sea un estilo muy popular, pero algunas personas quieren—o debería decir, queremos—un poco más de colores atrevidos en nuestros esquemas de diseño. Para ayudarte a mezclar color con más color y lograr exactamente el look que deseas—sin ser demasiado excesivos—, aquí están algunos de nuestros mejores consejos para matizar la mezcla, saber cómo combinarlos, y finalmente hacer sentir el conjunto como un todo.

1. Semi-neutrales

En los últimos años, la tendencia de las combinaciones semi-neutrales se ha vuelto popular una vez más. ¿“Cuáles son esos colores” te preguntas? Los tonos semi-neutrales son colores que, en esencia, no pueden ser considerados verdaderos neutrales, pero que aun así son bastante fáciles de combinar y trabajar. Los azules y verdes, aunque tienen poco o nada de neutrales, tienen a ser los colores más cooperativos, y esto es especialmente cierto cuando se eligen las tonalidades más moderadas—generalmente con sub-tonos grises— de estos colores. La combinación de un azul rey y un verde vibrante puede ser demasiado abrumadora, pero al emparejar las versiones más discretas de estos dos colores, como en la imagen, el resultado es para nada extravagante y bastante sofisticado.

2. Tono sobre tono

Un azul más vibrante que el del ejemplo anterior sigue siendo un color más fácil de mezclar. Funciona maravillosamente en un esquema de tono sobre tono para dar la sensación muchos colores, incluso cuando la mayor parte de ellos sean esencialmente el mismo color. Trata de combinar azules puros y fríos con azules verdosos, o azules índigos para obtener sutiles variaciones mientras mantienes los matices coordinados. Incluso puedes emparejar el color de las paredes para lograr un look más intenso y cautivador. Pero siempre incluye algunos acentos de color diferente, como la lámpara amarilla coordinada con los colores a juego en la silla, para balancear la combinación, romper el patrón, y evitar que el tono principal resulte demasiado pesado.

3. Más es más

Contrario a nuestro consejo anterior, otra opción es utilizar un poco de cada color para que una sola tonalidad no sea demasiado abrumadora. Trata de elegir una obra de arte muy colorida para usar como fuente de inspiración para la paleta de colores de tu esquema decorativo. Busca piezas en tonos similares que funcionen como los acentos de color en la imagen. Esta sala se siente excepcionalmente colorida, a pesar de que la mayoría de los muebles son neutrales, todo gracias a las pequeñas—pero múltiples—adiciones de color.

4. Detalles blancos

Los marcos de las ventanas, las puertas, e incluso los pisos en color blanco, pueden atraer mucha atención a tu esquema de diseño, aun cuando se presenten en pequeñas dosis. Considera pintar una pared de un color poco convencional—como lo ves en la imagen—pero mantén esos pequeños detalles arquitectónicos en color blanco. El resultado será muy colorido, sin ser excesivamente intenso. Los espacios en blanco de esta sala de estar son bocanadas de aire fresco que le permiten a la habitación incluir y mezclar una larga lista de colores sin que el diseño final sea demasiado abrumador.

5. Acabados en madera

Una excelente manera de suavizar el impacto de una habitación llena de color, que de lo contrario podría sentirse sobrecargada, es agregar muebles con acabados en madera, preferentemente en un tono claro para agregar frescura al esquema. Un elegante escritorio de madera o una mesa de comedor, las encimeras, una silla, o incluso los pisos expuestos pueden ser la pieza perfecta para romper con la intensidad de un vívido color, añadiendo y combinando el color de un elemento natural para equilibrar los tonos artificiales.

¿No quieres confinar tu vida a espacios neutrales que carezcan de confianza o personalidad? Sigue estos sencillos consejos y conseguirás una habitación llena de color, carácter y estilo. No te olvides de visitar Casa Muebles para encontrar todo lo que necesitas, desde los un sillón y una mesa, hasta un cojín y una lámpara, para tener un cuarto colorido, pero de buen gusto. ¡No más blanco sobre blanco! ¡“Olvídate de menos es más”!

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