Desde que tengo memoria, he vivido con un sofá de cuero. Cuando era niña, un sillón de piel negra sobrevivió mi enérgica infancia y la de mis tres hermanas— además de nuestros 4 perros. Ahora que soy una adulta, casi tres décadas más tarde, mis hijos siguen disfrutando de ese mismo hermoso sillón en casa de los abuelos, mientras que yo continuó gravitando a los sofás de cuero porque soy testigo de su longevidad.

Sin embargo, cuando se trata de estos muebles, la practicidad suele estar por encima de la estética y su presencia en la habitación a menudo procura minimizarse para que pasen desapercibidos. A menos, por supuesto, que seas un amante de los sillones de cuero tanto como yo.

Aunque un sofá de tela es mucho más fácil de decorar que uno de piel, a través de los años he recopilado tres útiles consejos para embellecer una pieza que seguramente te acompañará por mucho, mucho tiempo.

1. LLÉNALO DE LUZ

Los sillones de piel blanca, negra, o azul marino son piezas pesadas para una habitación. Permíteles convertirse en el foco visual sin que tengan que competir por la atención del espacio. Pinta las paredes de un color claro y acompáñalos de accesorios de todos claros para que el sillón de cuero resalte por sí mismo.

2. COJINES Y COBIJAS

Sólo porque sea un sillón de cuero no significa que no pueda tener algo de tela. Los cojines y las cobijas son una fantástica manera de agregar color y suavidad. Mezcla texturas para crear un look aún más interesante. ¡Pero aléjate de las almohadillas de satín o te volverás loco tratando de evitar que se resbalen contra la suave piel de tu sofá!

3. MEZCLA MATERIALES

Un sillón de cuero es hermoso. Dos sillones de cuero son excesivos. Evita saturar el espacio con este material y en su lugar opta por muebles con otras texturas—como maderas, metales y vidrio—y dale a tu espacio un look más sofisticado y ligero. ¡Un solo sofá de piel es todo el cuero que necesitas en una habitación!

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